La acupuntura, nuestra mejor aliada para prevenir

En la antigua China, hace más de 3.000 años, un médico sólo recibía los honorarios de sus pacientes si éstos se mantenían sanos. Si caían enfermos era señal de que el médico no había sabido prevenir la enfermedad, así que no le pagaban. Por ello, el médico estaba muy interesado en prevenir la enfermedad. Además, los pacientes ponían un farolillo rojo en la puerta de la casa del médico que no había sido capaz de predecir la enfermedad, y cuantos más farolillos rojos lucía la fachada de una casa, peor médico era el que vivía en ella, lo que suponía la ruina del sanador por su mala reputación.

Y es que las terapias orientales, a diferencia de la medicina occidental, son de carácter preventivo. Se basan en preservar un estilo de vida adecuado y acorde con los ritmos de la naturaleza para salvaguardar la salud.

Cómo no caer enfermo

Un emperador de la alta antigüedad, Wang, decía que nuestro pensar ha de estar alineado con nuestro hacer y nuestro sentir, y que esta es la única manera de no caer enfermo. Es decir, al llevar un estilo de vida con coherencia interna podremos preservar la salud. Porque en el momento en que esto se descompensa comienzan los primeros síntomas de desequilibrio que, si perduran en el tiempo, acaban provocando una enfermedad.
De hecho, en el Tratado de Medicina Interna del Emperador Amarillo o Nei Jing, libro básico de la medicina tradicional china, dice que “curar una enfermedad o corregir un desorden con medicinas es como cavar un pozo cuando ya se tiene sed o fabricar armas cuando la guerra ya ha estallado, y es demasiado tarde para que sirva de mucha ayuda”.

Si aplicásemos ahora esta máxima de hacer de la prevención algo cotidiano, alargaríamos nuestras vidas y aumentaríamos nuestra calidad de vida, y tendríamos muchas más posibilidades de llegar a a la ancianidad sin padecer enfermedades y en buena salud física y mental, gozando de un mayor bienestar y de una mayor felicidad.